57) 5 3797163 info@fundave.org

Publicaciones

¡Cuidado con las palabras!

Ayer cuando en un taller con periodistas, cuyo propósito planteamos trabajar por el cambio de imaginarios frente a la discapacidad; casi en coro la mayoría de los participantes corregía un término manifestado por uno de los participantes, yo pensé –Lo logré ¡

Y es que durante 25 años permeada por diferentes enfoques, soportes legales, antes más débiles y ahora definitivamente más fuertes y siempre con el propósito de transformar las palabras y con esto las acciones hemos trabajado para que haya cuidado con las palabras!

EL PROPOSITO

Era el año 1992 cuando fui invitada por el entonces programa de educación  especial de la Secretaría de Educación del Atlántico, se empezaba a abrir caminos para la integración escolar de estudiantes con discapacidad, que hasta ese momento solo tenían como opción los centros de educación especial; con talleres que en ese momento denominamos de sensibilización hacíamos un recorrido testimonial de las diferentes etapas escolares donde algunos maestros por desconocimiento, miedos o posturas personales habían sido obstáculos en el buen desarrollo de mi vida escolar, mientras que otros no más que su vocación y su práctica de buen maestro se habían convertido en lo que yo denominaba “salvadores”.  Se trataba de agrupamiento de maestros casi siempre de escuelas primaria.

La meta siempre me plantee que por lo menos uno saliera convencido de que sí se podía y este diera oportunidad a un niño una niña a disfrutar lo que yo había disfrutado en la escuela. Decía: “Nunca hubiera aprendido a ver el mundo sino hubiera sido a través de los ojos de mis compañeros y mis maestros, por eso entiendan que el espacio de la persona ciega es la escuela regular y no una escuela para ciegos”

OTROS PUBLICOS

Ya inmersos en el enfoque social de la discapacidad y sabiendo que es asunto de todos, incursionamos trabajo con otros grupos, solo por mencionar algunos, y con una estrategia claramente definida direccionamos el taller “Inventario de Palabras” agentes de Transmetro cuando el sistema comenzó en la ciudad, estudiantes de las escuelas Normales del Atlántico, profesionales de diferentes áreas, Bibliotecólogos, agentes de servicios públicos de tecnología, participantes en foros seminarios y otros escenarios donde fuimos convocados y durante todos los tiempos maestros en ejercicio.  Invitamos a los participantes que consignaran de manera individual los términos con que denominaran las personas con dificultades, para ver, escuchar aprender y entender para moverse y caminar, sin mencionar nunca la palabra discapacidad para no dar pistas, entre otros, con el propósito de que surgiera un gran inventario de términos que luego ellos mismos debían calificar y luego plantearles la terminología adecuada y la razón de esta.  En aquel tiempo siempre se culminó con un ejercicio en dos ámbitos uno la construcción de la imagen que lleva a la palabra “Invidente”, y cuyo hallazgo siempre ha sido el retrato de una persona con gafas oscuras, un bastón al que se le llamó, sobre todo en los primeros ejercicios “varita o palito” y cuando hubo alguien que quiso ser más sofisticado menciono al perro guía, también se dibujó en aquel ejercicio siempre a la persona con mirada perdida y manos extendidas y mucha inseguridad, sin olvidar el aspecto desaliñado y quizás cuando hubo personas más sinceras en el auditorio se planteó a aquel “invidente” como alguien pidiendo limosnas con una lata.

Luego invitamos a los participantes a hacer el análisis de a que riesgo nos lleva la utilización de la palabra “invidente” que es la más usada para denominar a una persona que no puede ver, frente al miedo que les produce la palabra Ciego o Ciega.

La mayoría de las veces el ejercicio, a veces forzado nos llevó a que surgiera la palabra que estábamos buscando dijeran las personas y era la palabra “indigente” parecida por la composición fonética y entonación; y es que la imagen del primer ejercicio y la confusión en el uso de las dos palabras indigente por error al querer decir invidente no es en vano, el error de las palabras siempre ha sido consecuencia del imaginario alrededor de las personas ciegas.

NUEVAS MIRADAS

Sin pretensiones filosóficas, sociológicas y sin acudir a la rigurosidad del soporte conceptual que trasciende tema de cambios imaginarios sociales alrededor de la discapacidad, hemos emprendido un nuevo camino.  En los dos últimos años y con el definitivo soporte de la Convención de los Derechos de las personas con discapacidad basta documentación y disfrute de análisis de expertos, hemos incursionado en una experiencia denominada la imagen de la discapacidad.

Acudiendo arbitrariamente la imagen de Peter Pan, Barney, Súper Man, un ángel del cielo y recientemente un pez amenazado en su pecera por un gato curioso y sagaz.  Hemos construido una experiencia donde expuesta cada imagen invitamos al auditorio a que expresen la idea que supone la imagen frente a las personas con discapacidad, llevándolos a confrontar sus construcciones individuales y sociales los mitos que les han trascendidos, hasta llevarlos a reflexionar frente a lo equivocado que esto está por ejemplo Peter Pan, como imagen de eternos niños y el planteamiento que las personas con discapacidad aun adultos son denominados por sus familias como el niño o la niña decidiendo en todos los aspectos de su vida, escogiendo su ropa y accesorios solo por mencionar un aspecto.  Para el caso de Superman la tendencia siempre de otorgar poderes extraordinarios a los hechos que corresponden a las posibilidades individuales de una persona por ejemplo cuando una persona ciega identifica a alguien que recién llegó a un lugar haciendo acopio de la información sensorial la voz, perfume o quizás las pisadas, y el aspecto más conflictivo quizás y es la pretensión de negar el ejercicio de sexualidad a las personas con discapacidad que ejemplificamos con Barnie el dinosaurio a quien por sus características no lo ubicamos con una condición de genero determinada, ni ejercicio de sexualidad, frente a la dimensión que esta palabra plantea y que pasa con la imagen de los ángeles? Pensando siempre que las personas con discapacidad son seres angelicales encontramos en nuestros ejercicio que frecuentemente las personas se plantean que “quien tiene discapacidad nunca sería capaz de una mala acción” por último la imagen de ese pececito acechado por un gato en su pecera plantea la creencia y quizás el deseo de que las personas con discapacidad deben estar protegidas en una caja de cristal  para que nadie les haga daño, o preguntémonos ,para que no  nos perturben?

Convencidos que las palabras son el vestido del pensamiento, hoy como ayer tenemos como propósito transformar el lenguaje de la discapacidad y con esto las acciones.  Hoy con una normatividad de soporte que inclusive en Colombia penaliza los términos que conducen a discriminación y por supuesto con los mandatos de la Convención aunque muchos prefieran eufemismos para denominar a la discapacidad creemos que es el tiempo de cuidar las palabras.

M del R